domingo, 8 de julio de 2018

DE TIRANOS Y MIOPES




La primera vez que fantaseé con ser el Nerón de Quo Vadis estaba buscando mis gafas de corto de vista sobre el asfalto. Mirando a través de una esmeralda hubiera contado con algo más de dignidad desde aquella posición tirado en el suelo, de cualquier manera la imagen la veía en color verde: verde envidia.
Con todo lo grande que es la ciudad tuvo que tirarme de la moto el imbécil con su coche, y eso no era lo peor, lo peor fue que del asiento del copiloto bajó ella como acompañante. No usaría gafas como yo pero era igual de miope, una miope emocional de manual. Amaba a alguien incapaz de corresponderla en la misma medida y que no estaba dispuesto a ofrecerla nada de todo aquello que deseaba para ser feliz y a mí, que haría todo eso gustoso solo por verla sonreír, ni me veía. Tirado y hundido como estaba sobre el asfalto decidí que merecían un escarmiento
Cierto es que me llevaron a urgencias y cuidaron de mi, no se portaron mal, pero durante todo ese tiempo que estuve convaleciente yo seguí viéndome como Peter Ustinov haciendo de Nerón urdiendo una venganza. Finalmente llegó el día, y mientras tocaba una lira invisible a una distancia prudencial, no dejé de observar como el fuego hería de muerte a aquella pareja. Él lloró por su coche lo que nunca lloraría por ella, y ella por fin lo vio… me sentí todopoderoso tras quemarle el coche.

lunes, 2 de julio de 2018

KARMA

  Un día cualquiera puede tornarse en la noche más oscura del alma por una simple llamada telefónica. Así se enteró que su madre, que había bajado a por el pan, nunca más volvería a casa. Un conductor borracho se saltó un semáforo en rojo llevándose su vida por delante, y de paso rompió en mil pedazos su corazón. En el tanatorio, con la madre de cuerpo presente, el pecho le dolía tanto y le oprimía de tal manera que le costaba respirar. Ni el lexatin, el alprazolam o el diazepam eran capaces de calmar  aquel inmenso dolor.
  Ela cruzó la sala del tanatorio para darla el pésame fiel a su estilo y llamando la atención de todo el mundo. Tenía también los ojos rojos y sin decirse nada se fundieron en un abrazo. Ella se lamentaba a Ela de todo lo que les había quedado por hacer, de todo lo que no le había dicho pensando que tenían tiempo; le dijo que tendría que cancelar el viaje que le había organizado por sorpresa por ese cumpleaños que ya nunca celebrarían. Y entonces, una vez más, Ela hizo algo que la hizo dudar de si era profundamente estúpida o la mayor hija de puta de la tierra. Ela comenzó a enseñarla fotos en el móvil del pasado fin de semana de escapada por Madrid con su propia madre. Si el objetivo era que en uno de los peores momentos de su vida se sintiera aun más miserable sin duda la acción había sido un éxito. Desolada como estaba fui incapaz de articular palabra, y mucho menos preguntarla por qué el reflejo del flash en sus ojos se veía blanco en lugar de rojo.
Ela siempre necesitaba sentirse especial, sentirse protagonista, así que cuando tan solo un año después ocupó aquella misma sala siendo ella el foco de todas las atenciones a causa de un agresivo y extraño caso de retinoblastoma bilateral en adultos la desolada hija, ya más entera, se preguntó que lugar ocupaba el karma en todo aquello.

lunes, 25 de junio de 2018

LUCES Y SOMBRAS

No hay sombras sin luz, y desde ningún lugar se ve con más claridad la luz que desde las sombras. La vida misma es una lucha entre periodos de luz y tiempos de sombras. Nacemos saliendo de la oscuridad a la luz y morimos cerrando nuestros ojos a la espera de una nueva luz que seguir. Y entre las diferencias entre estas dos antagonistas destacaría que la luz es predecible mientras que las sombras nunca se sabe cómo van a surgir.

Hacía diez años Copeland había patentado el retinoscopia y tan solo uno que Germán lo tenía entre sus manos en su pequeña óptica en una capital de provincias. Con aquel aparato, y su habilidad, interpretaba las sombras que generaba la luz del artilugio sobre los ojos de sus pacientes, así extraía la graduación exacta que necesitaban portar en sus gafas para sacarlos de las tinieblas de los que no ven con claridad.
Estaba entusiasmado, vivía convencido de que muchos días buenos le esperaban en su negocio ajeno a los rumores de las tertulias políticas. Era 16 de Julio de 1936.

lunes, 18 de junio de 2018

LÁGRIMAS


No hay dos lágrimas iguales, y por eso alguien se molestó en clasificarlas por tipos.
A las primeras en identificar las pusieron lágrimas basales. Son las que aportan oxígeno al ojo, tienen actividad bacterostática, lubricante y una muy importante función óptica. A las segundas las nombraron lágrimas reflejas, aparecen en respuesta a cualquier irritación. Las últimas son exclusivas de los seres humanos y las llamaron lágrimas emocionales porque brotan según nuestras emociones. De estás no hay suficientes en mis ojos para aliviar el dolor de tu pérdida, de lo efímero que fue disfrutar de un hermano como tú tan solo durante veintinueve años.

     Estés dónde estés te quiero hermano.

lunes, 11 de junio de 2018

EN LA DISTANCIA





Dentro de sus rutinas semanales la hora de piscina del jueves era la que más le gustaba. Llegaba al gimnasio portando sus gafas de pasta gruesa, con esas lentes llenas de aros que empequeñecían sus ojos tan típicas de los miopes. Pero cuando iba a la piscina se lanzaba al mundo a lo loco, sus gestos la delataban. Guiñaba los ojos tratando de ver cualquier cosa que se escapara de su campo visual, que era casi todo, así que la mayor parte de las veces aquello no era bastante. No toleraba las lentes de contacto, por más blandas e hidratadas que fueran
Un día ocurrió algo curioso, juraría que al entornar los ojos vio a alguien observándola a lo lejos, más lejos de lo normal, y por un instante se le heló la sangre.
A la semana siguiente, no sin cierto temor, volvió a fijar sus ojos al fondo de la piscina y efectivamente allí estaba otra vez, un chico de su misma edad la observaba a una distancia muy superior a la que ella normalmente era capaz de enfocar. Y no solo es que pudiera verlo, es que incluso pudo ver con total claridad como en su rostro se mostró contrariedad al darse cuenta de que ella lo miraba…era imposible, desde aquella distancia, que pudiera verlo observándola con ojos de total devoción.
A  la salida del gimnasio ella se quedó esperando a su silencioso admirador. Él salió del vestuario con gafas, unas muy parecidas a las que ella ya no usaba, y los ojos completamente rojos; esos que se ponen cuando te esfuerzas en ponerte unas lentillas que tu cuerpo rechaza. El tímido miope desconocido no pudo esconder su sorpresa.
 – Porque no dejas de mirarme tanto y me invitas a un café. – le dijo.
 – Pero… ¿Ahora puedes verme?
             – Es la magia de la Orto K… deberías probarla

domingo, 3 de junio de 2018

LA VIDA EN NARANJA




El doctor era un sesentón, fumador empedernido, de esos que daba consejos a sus pacientes que él no cumplía. Tenía fama de soberbio, pero no caer en la soberbia siendo tal eminencia en su campo era difícil; o eso decía de él el óptico-optometrista que tenía contratado desde  hacía un par de años en su consulta. Por su parte el oftalmólogo opinaba de su asistente veinteañero que tenía delirios de grandeza respecto a sus funciones, él estaba allí para graduar porque esa tarea al doctor le aburría soberanamente; lo suyo era el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del ojo. Pero como siempre se ha dicho que en casa del herrero cuchara de palo.
Una noche, al acabar de pasar consulta, el doctor se frotó los ojos cansados y arrojó sus gafas de cerca sobre el escritorio; hacía tiempo que sospechaba que tenía un problema que evitaba encontrar.
 Pasó al gabinete óptico, donde el chico terminaba de recoger, y le pidió que le acompañara para poder hacerse una prueba; solo no podía. Antes de ver la imagen de su propia retina anaranjada salpicada por manchitas claras en torno a la mácula supo por la cara del óptico lo que había: Degeneración macular asociada a la edad.
El chico rompió el silencio del oftalmólogo al confirmar sus peores sospechas.
– Tranquilo doctor, siempre podrá contar conmigo. Empecemos por cambiar su visión de las cosas.
Y de una caja de filtros de prueba extrajo un par de lentes anaranjadas. Al ponerlas delante de los ojos del doctor notó una clara mejoría en la visión con que lo percibía todo… pero sobre todo empezó a ver con otros ojos a aquel crío.

domingo, 27 de mayo de 2018

CITA A CIEGAS

Lucía no tenía ningún interés en acudir a aquella cita a ciegas que le había organizando su hermana, pero insistió tanto que allí estaba. A sus estupendos cincuenta años no había tenido mucha suerte en el amor, empezando por un marido que le salió rana. Su ex, al ver que se acercaban al medio siglo de vida, decidió cambiarla por otra más joven en un intento patético de dar marcha atrás al reloj de la vida. 
Cuando llegó al restaurante y lo vio allí sentado estuvo tentada de darse la vuelta, pero ya la había visto él a ella también. No es que no lo encontrara atractivo, que lo era y mucho, ¡pero en que pensaba su hermana, aquel chico aun no tendría ni cuarenta! Lucía tenía muy claro en que liga jugaba, y no quería compañeros ni más mayores ni más jóvenes, a pesar de que por su apariencia y experiencia nadie podría echarla en cara que se lanzara a la caza de algún yogurín.
Irremediablemente intercambio saludos con su cita y tomó asiento en la mesa. Mientras llegaba el camarero charlaron un poco, le sorprendió gratamente lo fácil que era hablar con él pero... ¿Cuántos años habría de diferencia? Al llegar por fin la carta, mientras Lucía trataba de enfocar las letras alejándosela, su pareja, sin ningún pudor, se sacó unas gafas de cerca de la chaqueta. 
– ¿Si quieres usar las mías te las dejo? – le ofreció después de elegir.
– ¿Tú usas gafas de cerca?
– Pues claro, los años no perdonan. 
Lucía las tomo y se las puso, no tanto para leer como para calcular;  más o menos eran de la misma graduación que las suyas lo que significaba que ellos eran también más o menos de la misma edad. 
De pronto ya no era tan reacia a aquella cita y empezó a estar agradecida a su hermana. 

LA HIJA DEL FARERO

He oído decir que la séptima hermana de una familia siempre es bruja, y empiezo a pensar que debe haber algo de cierto en esa afirma...