No hay sombras sin luz, y desde ningún lugar se ve con más claridad la luz que desde las sombras. La vida misma es una lucha entre periodos de luz y tiempos de sombras. Nacemos saliendo de la oscuridad a la luz y morimos cerrando nuestros ojos a la espera de una nueva luz que seguir. Y entre las diferencias entre estas dos antagonistas destacaría que la luz es predecible mientras que las sombras nunca se sabe cómo van a surgir.
Hacía diez años Copeland había patentado el retinoscopia y tan solo uno que Germán lo tenía entre sus manos en su pequeña óptica en una capital de provincias. Con aquel aparato, y su habilidad, interpretaba las sombras que generaba la luz del artilugio sobre los ojos de sus pacientes, así extraía la graduación exacta que necesitaban portar en sus gafas para sacarlos de las tinieblas de los que no ven con claridad.
Estaba entusiasmado, vivía convencido de que muchos días buenos le esperaban en su negocio ajeno a los rumores de las tertulias políticas. Era 16 de Julio de 1936.
Un rincón donde dejar volar la imaginación a través de microrrelatos, sin perder nunca de vista la profesión. Dentro de una óptica pasan muchas más cosas de las que pueden verse a simple vista.
lunes, 25 de junio de 2018
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
LA HIJA DEL FARERO
He oído decir que la séptima hermana de una familia siempre es bruja, y empiezo a pensar que debe haber algo de cierto en esa afirma...
-
En la mitología griega el arco iris era una diosa mensajera entre el cielo y la tierra llamada Iris. E Iris se hubiera llamado su malogr...
-
– ¡Pero que porquería de lentillas me habéis vendido! Así entró la Sra. Azcona, sin un buenos días ni importarle si se pudiera estar a...
-
Desde que José había conseguido un ascenso a jefe de área de una importante compañía del sector óptico su matrimonio se iba a pique, per...
No hay comentarios:
Publicar un comentario